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nov 2011 14

El 11 de noviembre de 2011, me levanté a primera hora de la mañana con un deseo impostergable de visitar Helsinki. No lo pensé dos veces: preparé una maleta con pocas cosas y tomé un taxi. Al Miami International Airport, please.

En el taxi recordé a un amigo que es casi tan fan de Helsinki como yo. Por un momento dudé de que se apuntara a la aventura, pero como nunca se sabe, lo llamé. No pasaron ni diez minutos y ya estábamos abordando el vuelo.

Rumbo a Finlandia, las expectativas del viaje se dispararon: nos ilusionamos tanto pensando que el fin del mundo, de cumplirse, nos pillaría lejos de Miami y con un frío impresionante. Helsinki es una ciudad hermosa, una inmensa joya.

El viaje fue extraño y breve: apenas habíamos dejado atrás el aeropuerto cuando por mi ventanilla fueron apareciendo, como una procesión, los edificios que advertían nuestra llegada a la ciudad. A una gran ciudad. [..continuar ..]

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oct 2011 31

 

Siempre me había gustado bailar, pero al parecer había perdido la práctica. En Miami he recuperado la costumbre  gracias a un par de pelucas y al atrevimiento que te proporciona contonearte en la pista con una suerte de alter ego. El ánimo danzarín llegó de la mano de The Knife y de su éxito Pass This On – lo que comenzó como una reproducción de su video en cada pista de baile, acabó convirtiéndose en un ritual-.

Sin ir más lejos, el viernes pasado fue la gran guinda. La noche comenzó con una amena cena en Soya e Pomodoro: un pequeño restaurante en Downtown situado en el número 120 de la primera calle. Retando a las condiciones climáticas que nos vienen azotando en las últimas semanas, optamos por una mesa al aire libre, queríamos pensar que estábamos en un rincón remoto, alejado del continente americano. Allí probamos la deliciosa  melanzane alla parmigiana acompañada por una tabla de quesos, embutidos y olivas regados con un correcto pinot grigio. [..continuar ..]

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oct 2011 17

Fueron nueve meses de gestación, finalmente tengo a la criatura aquí, cercana y extraña. Poco a poco Miami deja de ser una tierra inhóspita para convertirse en un terreno dominado, al menos mi paladar ya sintoniza con la ciudad. En las últimas semanas he sorteado grandes veladas con estrepitosos fiascos. Uno de los aciertos, sin duda, fue el concierto del gran Calamaro. Comencé renegando, cuestionado su falta de cercanía a un público tan subestimado como lo es el de esta ciudad. Pero por suerte, y como era de esperarse, poco a poco entró –entramos- en calor. Súbitamente surgió la camaradería, las distancias se acortaron y las estrechas filas del ¨Fillmore Miami Beach¨ [..continuar ..]

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sep 2011 26

Un pesimista es solamente un optimista bien informado.

 Mario Benedetti

Mi última crónica terminaba dando fe de los estragos causados por el mes de agosto. Agosto fue un tsunami eterno, plagado de sobresaltos, de idas y venidas, de encuentros y desencuentros. Fiel a las rachas septiembre también ha tenido lo suyo. Mis incursiones culinarias y etílicas, por circunstancias ajenas a mi voluntad, se han podido contar con los dedos de las manos. Aún así no me puedo quejar, de eso han pasado 15 días.

A pasar de lo vana y absurda que a ratos me parece esta ciudad no dejo de pensar en ella. Me empuja a la reflexión continua. La última vez que salí de ella, hace apenas unas semanas, olvidé el regreso a casa. Sin embargo en mayo lloré de alegría al llamar hogar por primera vez al minúsculo piso que habito en Miami Beach. [..continuar ..]

ago 2011 31

Agosto ha dado mucho de sí, aprovechando varios hitos personales y superada alguna crisis regresé a lo que verdaderamente me compete: mi vida como miaminauta. Justo este mes se celebró el Miami Spice, una suerte de festival

culinario que se extiende por toda la ciudad. Se trata de una oportunidad magnífica para visitar grandes altares gastronómicos, probar de aquí y de allá. La primera cita tuvo lugar en fastuoso Hotel Epic, concretamente en  Zuma, para muchos uno de los grandes japonés de la urbe. Aproveché su oferta de mediodía, menú de tres platos por $22,00 (bebida aparte), para saborear algunos de los manjares de los que tanto me habían hablado. Fue una experiencia interesante,  aunque confieso que quedé a la espera de más. Sin duda la estrella fue la lubina marinada en miso y los frutos del bosque en whisky con helado de te verde. [..continuar ..]

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