Entrevista al escritor Luis Miranda

| 31/10/2011

“Entre Filosofía y Literatura: el juego de la creación en el pensamiento del escritor”. Entrevista con Luis Miranda.

Biografía: Luis Alberto Miranda Sr.: Periodista y escritor bogotano. Estudió Filosofía, Letras e Historia en el Colegio Mayor de la Universidad del Rosario en Bogotá. Es diplomado en “Español Superior” por el Instituto Cervantes de la Universidad de Salamanca. Hizo estudios de declamación y Arte Dramático con el Maestro Víctor Mallarino en Bogotá. Está naturalizado en los Estados Unidos desde hace 30 años y ha ejercido el periodismo en New York, Washington y Miami como director de “El Tiempo Hispano”. Como escritor se cuentan sus libros: “Nosotros los de Entonces” (cuentos); “Geografía de lo invisible” (cuentos); “Los Filtros de la Noche” (cuentos), “La Interpretación de los sueños” (Ensayo), En la Era del Hispano y La tragedia Latinoamericana (ensayo social). Tiene en prensa dos novelas: “El Tigre de Papel” y “Reviernes de dos gemelas tempestuosas” que verán la luz próximamente.

Luis Miranda es un escritor no solo perspicaz e ingenioso, sino extremadamente sensible a la problemática de su oficio. Urgido por la necesidad de reflexionar, estima que si el ejercicio de las letras es su vida entera, sería pusilánime no poner plenamente su creatividad y talento al servicio de esta pasión. Desde sus inicios como escritor se ha interesado por diversas cuestiones estéticas y filosóficas, de las cuales no se excluye el hecho de ser inmigrante y el ser ampliamente humano. En sus obras, Miranda construye fantasías poéticas y alucinantes que renuevan la literatura de la imaginación, para expresar la condición del hombre perdido en un universo caótico y angustiado por el fluir temporal. La más importante de las preocupaciones es la convicción de que el mundo es un caos imposible de reducir a ninguna ley humana. Ella destaca el absurdo de la existencia, al que no puede encontrarse una justificación intelectual.
En el cuento “Levántate Lázaro”, de la antología Letras en la Diáspora (2002), el vivir es un conjunto caótico y arbitrario en el que predominan las notas del desorden, la pesadilla, la irracionalidad, la locura, la soledad, la imprecisión, y el desamparo del hombre. La historia comienza con una descripción del caos y las vicisitudes que experimenta su protagonista, de nombre Argemiro, mientras está tirado en la cama de un hospital, o quizá un manicomio: “[p]arecía como si estuviera despertando de una terrible pesadilla […] No tenía tronco ni extremidades. Solo la gigantesca cabeza y unos pies inflamados e informes” (74). El final de la historia enfrenta patéticamente el desarrollo temporal del destino humano de su protagonista en el camino invisible e intrincado que recorre: ¡Argemiro es un traidor!
En el anhelo de encontrar la clave de la existencia humana, el escritor mezcla en el cuento “Marianela y el Arte” dos temas que preocupan a los seres humanos: el amor y el desamor. Pensamos en el maestro Zamora, quien se juzga dueño de su destino y no es más que el juguete de los recuerdos del amor que siente por Nela, que lo condenan desde el pasado, y en el personaje de Rogelio, quien se considera un hombre leal y respetuoso y descubre avergonzado que es un desleal al compartir con su amigo la misma mujer.
El recuerdo de un amor no correspondido donde el maestro Zamora vaga extraviado acaba por convertirse en el doble símbolo del caos y el andar sin rumbo. El cuento se convierte así en una metáfora del hombre que camina perdido por el mundo sin entender el sentido de su vivir. Miranda congrega un mundo de fracaso para el juicio final de sus protagonistas, cuando los hombres de letras que representan el mundo de la razón se enfrentan a la barbarie del amor. En el sentimiento del amor no correspondido están las notas de lo monstruoso que no se desea aceptar: el olvido.
En la siguiente entrevista, Luis Miranda nos habla de su vida, su oficio como escritor y el razonamiento filosófico que encierra su obra.

1.ME.- Cuéntanos algo de tus comienzos, apuesto a que aprendiste a leer muy pronto y tal vez tienes el recuerdo de tus primeros cuentos y libros ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas?

:LM.- Por supuesto. Aprendí a leer a los seis años que era la edad en que se entraba a la escuela en aquel tiempo. Yo tuve la fortuna de crecer en un medio muy cercano al arte y la literatura. Mis primeros siete años los pasé con mi abuela y dos tías quienes eran famosas actrices de la época en el Teatro Colón de Bogotá. Mi abuela me enviaba de “chaperón” desde que tenía tres años a los ensayos de la Escuela Nacional de Arte Dramático. A los seis escribí un acróstico a mi madre. Luego a los 14 años escribí algunos cuentos que no existen sino en mi memoria, pero recuerdo uno que se llamaba simplemente “Matemáticas” y que hacía referencia a un libro exhibido en una vitrina de librería que despertaba toda mi curiosidad por ese mundo de las relaciones que expresa la ciencia de los números. Luego vinieron las lecturas del Quijote, los clásicos españoles y sobretodo Oscar Wilde a quien considero un verdadero maestro de la escritura.

2. ME.- ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Qué ocurre antes de sentarte a escribir? ¿Tienes algún ritual, manía o rutina establecida al momento de escribir?

LM.- Ante todo soy lector incansable. Me llaman la atención los más diversos temas, por eso siempre estoy rodeado de libros, hasta mi mesa de noche es una pequeña biblioteca. No tengo una hora preferida pero indudablemente la mejor es la mañana. Muchas veces me despierto y comienzo a escribir sin detenerme hasta el mediodía. Siempre me gusta leer algo antes de empezar a escribir y tener al alcance de mi vista y de mi mano algunos de esos libros que me han inspirado o que me sirven como textos de consulta. El hecho mismo de escribir es fascinante, pues a medida que encuentro nuevos caminos de expresión me sorprendo a mí mismo con la habilidad y los recursos del cerebro humano que son infinitos y maravillosos. Nuestra memoria es un archivo de las más insospechadas experiencias reales, oníricas o simplemente imaginadas.

3. ME.- ¿Cuáles son, según tú, los ingredientes básicos para una historia?
¿Qué se puede conocer de Luis Miranda a través de ellas? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?

LM.- Mis narraciones están inmersas principalmente en la búsqueda del conocimiento de nosotros mismos. Fíjate que yo pienso que lo que menos sabemos es de nosotros mismos. Cada ser humano es una incógnita, no tanto para los demás como para sí, entonces, mi trabajo se orienta a describir la geografía humana, la que he experimentado vitalmente a través de experiencias directas de mi vida, así como de todas las experiencias que nos ofrece el cine, la literatura y el contacto con un mundo cada vez más virtual, anclado en las modernas tecnologías, pero sin dejar de lado el mundo de los sueños. Para mí las experiencias oníricas son tan importantes como las reales. Tal vez por eso mis personajes aparecen algo surrealistas y extraños, pero sin duda apelan a una búsqueda de lo esencialmente humano. Creo que de alguna manera todo escritor auténtico refleja en sus obras su propio ser. Está en el lector descubrir y establecer los nexos entre los personajes y el autor. Eso es fascinante en escritores como James Joyce, el autor del Ulises, tal vez la novela más importante del siglo XX. Los investigadores y estudiosos de su obra que se cuentan por miles en el mundo han podido establecer esos nexos entre sus circunstancias de vida y los relatos y personajes de sus obras.

4. ME.- ¿Eres igualmente hábil contando las historias oralmente?

LM.- Habría que preguntárselo a los amigos, quienes tienen la paciencia de soportar mis historias cuando la moderna vida urbana nos da la oportunidad de ello. Sobretodo aquí en Estados Unidos donde la vida cotidiana es demasiado exigente y no nos da la oportunidad de reunirnos con amigos con la frecuencia que nos gustaría.

5. ME.- Según Mario Vargas Llosa: “…Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometería el ambicioso desatino de inventar realidades verbales” (en su discurso “La Literatura es Fuego”, cuando recibió el premio Rómulo Gallegos), ¿qué piensas de esta afirmación y por qué escribes tú y para quién?

LM.- Estoy totalmente de acuerdo. Lo que nos impulsa a escribir así como a filosofar o a escribir poesía y porque no a pintar o a esculpir, es la necesidad de completar la creación. El motor fundamental de la vida humana es la insatisfacción. Nunca estamos totalmente satisfechos. La evolución del pensamiento humano obedece a la duda. Esa es la gran diferencia entre la filosofía y la religión. Como filósofos nos cuestionamos, preguntamos por el “de dónde venimos y para dónde vamos”, que somos realmente, cual es nuestra función como seres humanos, que es un “ser humano”, en fin, dudamos y cuestionamos todo a nuestro alrededor y por tanto nos mantenemos en una búsqueda permanente que es la que nos ha hecho avanzar y llegar a conceptos y conocimientos insospechados. Por su parte la religión, frena estos procesos, al declarar unas verdades absolutas e inamovibles. En el terreno de la religión todo está resuelto. Ya sabemos de dónde venimos y también que vamos para el cielo o para el infierno. Ahí, no hay dudas, cuestionamientos, ni búsquedas, basta con someternos a los preceptos y aferrarnos a las creencias. Por supuesto, yo soy un hombre en la búsqueda del sentido de nuestra humanidad y sus razones, por tanto, me atormentan cada vez más dudas. La literatura es ese fuego que alimenta las dudas y hace retratos y espejos en los que nos podemos ver. La vida pasa tan rápido y la realidad es tan inasible, que yo diría que la verdadera realidad es la literatura y perduramos gracias a ella y a la existencia del arte. Arte y literatura, ya lo dijo Oscar Wilde, son el sentido de la vida.
Escribo para mí mismo. Para arreglar cuentas con mis propios demonios. Nadie sabe aparte de eso para quien escribe. El proceso mismo es dispendioso y ningún escritor podría afirmar con certeza si será leído poco o mucho, o si perdurarán sus escritos o no. Creo que eso hace parte de los misterios de la vida, Y aunque la soberbia de la ciencia pretende saberlo todo, la verdad es que el amor y la muerte siguen siendo misterios de la vida sobre los que nadie debería atreverse a pontificar.

6. ME.- Ser escritor es una suerte o una desgracia.

Para mí es una suerte. Poseer la capacidad de crear o recrear la vida es la más maravillosa de las experiencias. El artista, el escritor es un pequeño Dios que puede participar del proceso de la creación. Yo disfruto mucho el acto de escribir en sí y me embelesa la manera como mi mente puede jugar con las palabras y con los recuerdos. Es como un juego con la memoria en el que se cumple aquello de que la memoria “es el perro más bruto, porque le tiras un hueso y te trae cualquier cosa”; jugar a los recuerdos, combinando la vida de los sueños, lo que nos han contado, lo que hemos visto en películas o que hemos leído en novelas y cuentos, lo que hemos imaginado y lo que ansiamos o deseamos, todo mezclado artificiosamente para construir un texto, créeme, es tan maravilloso como beber vino rojo en la mejor compañía femenina o con los mejores amigos. Escribir es como beber vino al estilo de Omar Khayyam: “el vino es vida eterna, si le das vino a un monte, verás cuan pronto baila”.

7. ME.- Sabemos que has ejercido el periodismo en Nueva York, Washington y Miami como Director de “El Tiempo Hispano”. ¿Tu formación como periodista ha ayudado de alguna forma a la creación de tus obras?

LM.- El ejercicio del periodismo, es la mejor manera para estar en contacto con la realidad física y material del mundo, con el cada día de los acontecimientos locales y mundiales. Las noticias afectan profundamente a los seres humanos en el mundo actual. Como periodistas tenemos que acomodarnos para hacer parte de ese torrente de información que se genera cada día y aprender a transmitir el mensaje que llevan en sí esos acontecimientos. Esa práctica es una enseñanza maravillosa para el escritor. Es una manera muy especial de experimentar la realidad del mundo y por tanto una herramienta invaluable para el acto de creación literaria.

8. ME.- ¿Cómo ves la literatura colombiana actual?

LM.- La literatura colombiana se ha destacado por la calidad y la cantidad de sus escritores, y este momento no es la excepción. Hay muchos y muy buenos. En la Feria del Libro de Guadalajara, dedicada a Colombia en el 2007 participaron alrededor de 200 escritores colombianos, todos de un excelente nivel creativo. Lo que no quiere decir que hayamos superado el síndrome de no desarrollar a cabalidad una literatura que refleje los problemas sociales e históricos que en Colombia son de una gran intensidad, como la violencia en el campo y la guerra a las drogas, que es como una nueva versión de la famosa guerra del opio. Pero este es un síndrome viejo, luego de las guerras de independencia pasó prácticamente un siglo sin una literatura que tocara esas realidades humanas. Muchos de nuestros escritores han estado embebidos más con las influencias de otras realidades que con la colombiana. Siempre hemos mirado al extranjero con una veneración que raya en un arribismo social e intelectual que nos impide reconocernos apropiadamente.

9. ¿Cuáles son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre?

LM.- Yo estudié Filosofía y Letras y siempre he mantenido un profundo afecto intelectual por los grandes filósofos, desde los presocráticos, Platón y Aristóteles, hasta las filosofías del siglo XX. El existencialismo, la fenomenología de Husserl y Heidegger, Foucault, Althusser, Bachelard, etc., pasando por la filosofía clásica alemana, Hegel, el racionalismo kantiano, el marxismo y el estructuralismo. Sin ser pretencioso puedo decirte que de alguna manera todos ellos han sido importantes en mi vida. Sin embargo, en el terreno literario mi primer maestro ha sido sin duda, Oscar Wilde, quien marcó mis lecturas de adolescente. Las obras del famoso “boom latinoamericano” nos acompañaron en nuestra juventud, Carlos Fuentes y “La región más transparente”, Vargas Llosa con su “Casa Verde”, Miguel Angel Asturias, Alejo Carpentier, Julio Cortazar, en fin todos ellos fueron definitivos en nuestra formación intelectual y en nuestra manera de ver y entender a América Latina. Sin lugar a dudas García Márquez y “100 años de Soledad” nos marcaron profundamente. Pero no puedo dejar de lado la literatura clásica española. Cervantes, Quevedo, Góngora, fueron todos en algún momento de mi vida mis principales lecturas. Finalmente los grandes maestros universales, Balzac, Tolstoy, Dostoyevski, Luigi Pirandello, Jean Paul Sartre, Albert Camus y muchos otros, Thomas Mann, Marcel Proust y Unamuno y Ortega y Gasset, entre otros, sin dejar de mencionar la poesía de Lorca y de Neruda. Todos ellos representan para mí, influencias definitivas, no solo en mis propósitos como escritor sino como personas que han influido directamente mi vida. En las últimas dos décadas, he dedicado mucho tiempo a García Márquez y especialmente a James Joyce, el autor del Ulises. Su obra se ha convertido en una tarea cotidiana que me depara maravillosos descubrimientos cada día. El Ulises es una obra que nos obliga a leer y releer de manera que cada vez descubrimos nuevas variantes y posibilidades literarias y lo mismo podría afirmar de 100 años de soledad o el “Otoño del patriarca”.

10. ME.- En tu opinión, ¿Qué obstáculos debe de vencer un escritor que escribe libros en español en Estados Unidos?

LM.- El mercado del libro en español es muy reducido. Aunque los hispanos somos casi 50 millones en Estados Unidos, la gran mayoría es de inmigrantes, que han venido fundamentalmente a buscar una nueva vida y con trabajos en el campo o en factorías, por tanto es una población que no ha tenido acceso a la cultura en sus países de origen y quienes además no tienen mucho tiempo disponible para la lectura. Llegan cansados de sus respectivos trabajos y descansan viendo TV puramente comercial. Eso cuando no tienen dos o tres trabajos. El libro en español en EEUU es para una élite realmente pequeña. Debemos por tanto aprovechar la globalización y las redes sociales para llevar esas obras a Iberoamérica. La otra posibilidad es traducir al inglés para alcanzar un mayor mercado.

11. En el 2002 la Casa de la Cultura Hispanoamericana publica la antología “Escritores en la Diáspora” la cual reúne las voces de los escritores colombianos Juan Pablo Salas, Jaime Alejandro Cabrera, José O. Álvarez, Marta Miranda, Rafael Vega y Luis Miranda. ¿Cómo y por iniciativa de quién surge la idea de publicar esta antología?

LM.- Este es un grupo de amigos quienes hemos compartido por casi dos décadas una intensa relación literaria a través de círculos de lectura, presentaciones de libros, conferencias en universidades y encuentros permanentes tratando de conservar nuestra cultura en medio de esta sociedad cosmopolita. La idea fue mía pero inmediatamente acogida por todos ellos. Realmente sentíamos la necesidad de presentarnos juntos luego de tantos años de compartir, como una manera de trascender la cotidianidad de nuestras amistades.

Fue una magnífica disculpa para estrechar nuestros lazos y de promover la cultura en español, pues el libro lo hemos llevado por muchos países de América Latina y está traducido al francés. También se está traduciendo al inglés.

12. En tu experiencia como escritor también participas de interesantes proyectos culturales en la ciudad de Miami y Fort Lauderdale. Háblanos de esta faceta tuya.

LM.- Bueno, hace años nos vinculamos a la Casa de la Cultura Hispanoamericana en Fort Lauderdale, Florida y esta ha promovido muchas actividades culturales. Recuerdo entre ellas una serie titulada “grandes novelas del siglo XX” con unas series de conferencias semanales, que iniciamos en la Galería “El Sol” de Coconut Grove en 1999, en los umbrales del milenio. Luego una serie de presentaciones no solo de la antología sino de otros de nuestros libros en las
principales universidades de Florida, coordinadas por el Dr. José O. Álvarez, Ph. D. Estuvimos en la Universidad de Gainsville; en FIU,en Miami; en FSU en Tallahassee; en la Universidad del Norte en Jacksonville y en la Universidad Central de Florida en Orlando. Luego organizamos varios círculos de lectura en las librería Barnes and Noble de Plantation, de Kendall, de Coral Gables, y en otras librerías, Books and Books, entre ellas. Nos hemos presentado muchas
veces en el Consulado Colombiano de Miami y en el Centro Cultural Español de Miami, entre otros, con conferencias, conversatorios y exhibiciones de libros y arte. En fin, hemos hecho parte de esa élite que ama los libros y la cultura y que trabaja sobre la palabra en español aquí en el Sur de Florida. Nos hemos presentado también en varias Ferias del Libro en diversas ciudades, entre ellas, en la de Bogotá, en la Feria del Libro de Guadalajara y en la de Miami.
Sentimos indudablemente la necesidad de mantenernos en contacto con nuestra cultura y de preservarla en este país donde residen 50 millones de hispanos que buscan referentes culturales para su propia identidad y para sobrevivir en medio de esta sociedad cosmopolita.

13. ME.- ¿Qué proyectos tienes para el futuro?

LM.- En este momento estoy finalizando la edición de tres libros, uno de poesía, uno de ensayos y una novela, que estarán circulando a finales de este año y principios del próximo. Inmediatamente estamos preparándonos para el Gran Homenaje al Doctor José O. Álvarez, en el Consulado de Colombia el próximo 4 de Noviembre. El Doctor Álvarez, como bien sabes, ha sido parte fundamental de nuestro grupo de escritores y lo extrañamos mucho luego de su temprana desaparición al paso de un Tornado F5 por la ciudad de Joplin, Missouri, donde era profesor de español en la Universidad Estatal de Missouri. Esperamos recuperarnos y seguir escribiendo y llevando el mensaje de nuestra cultura a través de nuevos escritos y más actividades culturales. Muchas gracias por tu invitación para esta entrevista.

ME.-Muchas gracias Luis por compartir tus inquietudes con nosotros, esperamos leerte y disfrutar de tu arte y amistad. Hasta otra ocasión.

Casa de la Cultura Hispana
Noviembre 2002
Pág 72
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Categoría: MIAMI ON, NUESTROS ARTISTAS

María Espinoza

Sobre el autor (Perfil de autor)

María Espinoza nació en Lima, Perú y actualmente reside en Miami, FL. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Internacional de la Florida. Es conferenciante y ha publicado artículos en periódicos y revistas de literatura y arte. Artista plástica ha participado en exhibiciones en Latinoamérica y Estados Unidos.

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