USA: La inmigración y las matemáticas

Eduardo González Viaña

-¿Saben ustedes por qué se suicidó el libro de matemática?
La respuesta es: -Porque tenía demasiados problemas.

Algo similar puede ocurrirle a la organización anti-inmigrante estadounidense “NumbersUSA” .

“Números”, su nombre en español, se ha hecho famosa por preconizar entre otras cosas que se despoje de la ciudadanía y, por ende, se eche del país a los recién nacidos en este territorio que no sean hijos de un ciudadano norteamericano.

A esa propuesta se llama el Acta del Derecho de Nacimiento, pero también existen las de Supresión de la Lotería de Visas, la del Fin de la Cadena, destinada a romper la unidad familiar, la CLEAR y la SAVE para incrementar la persecución policial y limpiar las calles de los sospechosos inmigrantes.

Con típico simplismo gringo, “Números” echa números y señala que todos los males de este país proceden de la inmigración.

La contaminación es la primera calamidad. El país se está contaminando con tanta gente de color. Pero además hay otras desgracias achacables a los nuevos norteamericanos como por ejemplo la bancarrota económica, la desaparición de los puestos de trabajo, la elevación de los impuestos, la magra seguridad social y tal vez incluso los desastres de la guerra en Medio Oriente. Poco les falta para decir que el genocida y demente Bin Laden a lo mejor se llamaba Panchito.

Para “Números”, todo se reduce a una aritmética de Perogrullo. Según su lógica, la inmigración hace crecer la población de los Estados Unidos, y por ello significa contaminación, desborde en las ciudades, crimen, desempleo y mayores impuestos para que los ciudadanos paguen por vivir con tanta gente arrimada.

Entre las personas y entidades que hacen suyo este raciocinio se hallan, por cierto, los bestiales “Minutemen”, individuos voluntarios que patrullan las fronteras para atrapar inmigrantes y torturarlos o para empujarlos hacia desiertos infernales donde la muerte es lo más seguro.

Lamentablemente, no tan sólo individuos uniformados de verde y con tatuajes son sus seguidores. En su web, NumbersUSA presume del apoyo de decenas de congresistas. Pero vayamos, número por número, desgranando las simplistas matemáticas de Numbers.

Su primera preocupación es, supuestamente, la contaminación, y lo cierto es que no hay una relación necesaria entre lo uno y lo otro. Citando números del Centro de Política de Inmigración y el Instituto de Recursos Mundiales, los Estados Unidos tiene un 23 por ciento menos población que el conjunto de naciones de la Europa Unida y, sin embargo, produce un 70 por ciento más gases de invernadero como el dióxido de carbono.

En resumidas cuentas, menos gente puede contaminar más, o al revés. No se trata de cuántos habitantes tiene un país sino de qué forma la sociedad produce y consume.

Población y desborde citadino tampoco tienen relación en común. El mal de las ciudades, su crecimiento desordenado y su tráfico incontenible dependen de un modelo de desarrollo insostenible y contaminador. Vale decir, de un planeamiento urbano que ha creado suburbios lejos del “downtown”, sin buses ni trenes de comunicación masiva, y más bien con garajes de donde emergen cada mañana dos o tres enormes coches innecesarios para una familia pequeña.

El otro número de “Números” es que los inmigrantes roban puestos de trabajo. Nada es más falso. Quienes llegan en condiciones de trabajadores manuales asumen generalmente puestos que los nativos no aceptan. Por su parte, los profesionales que arriban son altamente calificados, y su llegada complementa la fuerza de trabajo e incrementa la productividad y, por ende, los salarios de los nacionales.

La “cadena familiar de la inmigración” es también un dos por dos son cinco de “NumbersUSA”. Un latinoamericano convertido en ciudadano tarda más de siete años en lograr que uno de sus hijos solteros sea aceptado legalmente. Un residente permanente que procede de México tiene que esperar diecisiete años para eso.

Por fin, la más usual patraña es que los inmigrantes son una carga fiscal porque ganan poco, pagan poco y sus impuestos no cubren los beneficios sociales que reciben.

Esto es falso: los “ilegales” pagan todos los impuestos y no reciben compensación alguna. Los legales son quienes van a equilibrar el presupuesto de la Seguridad Social y, gracias a ellos, la explosión de los jubilados “baby boomers” tendrá una renta segura.

“Números” no ostenta una suástica ni una cruz en llamas pero disimula su racismo a través de unas matemáticas muy mal aprendidas.

-¿Conoces algún chiste de matemáticas?

-Más o menos… ¿Por…?

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Eduardo Gonzalez Viaña

Sobre el autor (Perfil de autor)

Autor de unos cuarenta títulos, catedrático en los Estados Unidos, Premio Internacional de Novela en ese país, Premio Nacional de Cultura del Perú, Premio Internacional Juan Rulfo de narrativa, Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, entre otros de sus galardones, González Viaña ha expresado en sus obras la esforzada y milagrosa epopeya de la inmigración hispanoamericana en los Estados Unidos.

Eduardo González Viaña entregó hace poco Vallejo en los infiernos la primera novela biográfica acerca del poeta César Vallejo, su paisano y, como él, estudiante de la Universidad Nacional de Trujillo. Con el hasta ahora casi desconocido expediente judicial a la mano y una serie de cartas inéditas, el autor recreó la espantable experiencia carcelaria del mayor poeta peruano así como el encanto sin límites de una vida fascinante. Su novela El corrido de Dante es considerada como un clásico de la inmigración en Estados Unidos. En menos de dos años, ese libro (Arte Público, USA, 2006) ha tenido cinco ediciones en países e idiomas diferentes. En castellano e inglés, en Texas, Estados Unidos. En italiano, en Siena. En marzo del 2008, apareció la edición española, en Alfaqueque y en agosto, la latinoamericana, en Planeta.

Por ese libro, en julio del 2007, González Viaña obtuvo el Premio Latino Internacional de Novela de los Estados Unidos en un evento muy comentado por la crítica norteamericana en el que el segundo premio fue compartido por las reconocidas novelistas Gioconda Belli e Isabel Allende.

El autor publica cada semana “El Correo de Salem”, una columna periodística que aparece simultáneamente en decenas de diarios de América y en “La Nueva España”. Además de vibrante defensa de los inmigrantes, esa columna intenta ser una radiografía de la vida norteamericana. Residente en los Estados Unidos desde hace 22 años, González Viaña es catedrático en Western Oregon University. El Correo de Salem

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